La protección de datos y la seguridad de la información son dos conceptos estrechamente relacionados, pero no idénticos. En un contexto normativo cada vez más exigente, muchas empresas se preguntan cómo cumplir correctamente con el RGPD y qué papel juega la ISO 27001 dentro de esa estrategia. Entender qué regula cada marco y cómo se complementan es clave para implantar un sistema eficaz, seguro y alineado con la legislación vigente.
Protección de datos según el RGPD
La protección de datos personales en Europa está regulada por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), una normativa de obligado cumplimiento para todas las organizaciones que tratan datos de personas físicas. Su objetivo principal es garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos en relación con el uso de su información personal.
El RGPD establece una serie de principios fundamentales, como la licitud, la minimización de datos, la limitación de la finalidad o la confidencialidad. Además, exige a las empresas implantar medidas técnicas y organizativas adecuadas para proteger los datos frente a accesos no autorizados, pérdidas o usos indebidos.
Entre los pasos clave para cumplir con el RGPD se encuentran la identificación de los tratamientos de datos, la elaboración del registro de actividades, la correcta gestión de consentimientos, la atención a los derechos de los interesados y, en determinados casos, la realización de evaluaciones de impacto.
Es importante destacar que el RGPD no se limita a exigir documentos, sino que promueve un enfoque de responsabilidad proactiva. Esto significa que la empresa debe ser capaz de demostrar que cumple con la normativa y que ha adoptado medidas coherentes con los riesgos asociados a sus tratamientos de datos.
En este punto, muchas organizaciones descubren que cumplir el RGPD no es solo una cuestión legal, sino también organizativa y técnica, lo que abre la puerta a marcos complementarios como la ISO 27001.
Qué es la ISO 27001 realmente
La ISO 27001 es una norma internacional que establece los requisitos para implantar un Sistema de Gestión de la Seguridad de la Información (SGSI). A diferencia del RGPD, no es una normativa de protección de datos, sino un estándar enfocado a proteger la información en general, independientemente de que sea personal o no.
Su objetivo es garantizar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información, mediante la identificación de riesgos y la implantación de controles de seguridad adecuados. Esto incluye información financiera, estratégica, operativa y, por supuesto, también datos personales.
Aquí está el matiz clave que preocupaba a la clienta, y con razón:
- La ISO 27001 no sustituye al RGPD, ni lo certifica.
- Pero sí ayuda a crear un entorno seguro en el que los datos personales se tratan con mayores garantías.
La norma ISO 27001 aporta una metodología estructurada para gestionar la seguridad de la información: análisis de riesgos, políticas de seguridad, controles de acceso, gestión de incidentes, continuidad del negocio y mejora continua. Todo ello resulta especialmente relevante para cumplir uno de los principios básicos del RGPD: la seguridad del tratamiento.
Por eso, muchas empresas utilizan la ISO 27001 como un marco de apoyo para reforzar su cumplimiento en materia de protección de datos, sin confundir ambos conceptos ni ámbitos normativos.
Cómo se complementan RGPD e ISO 27001

Aunque el RGPD y la ISO 27001 tienen naturalezas distintas, su aplicación conjunta ofrece un enfoque mucho más sólido y profesional. El RGPD define qué hay que proteger y por qué, mientras que la ISO 27001 ayuda a establecer cómo proteger la información de forma sistemática.
Desde un punto de vista práctico, una empresa que cuenta con un SGSI basado en ISO 27001 suele tener mejor control de accesos, gestión de incidentes, políticas internas y concienciación del personal. Todo ello reduce significativamente el riesgo de brechas de seguridad, uno de los mayores temores en protección de datos.
Además, en caso de inspección o incidente, disponer de procesos alineados con ISO 27001 puede facilitar demostrar que la organización ha aplicado medidas técnicas y organizativas adecuadas, tal y como exige el RGPD.
Aquí es donde entra el papel de empresas especializadas, que ayudan a conectar ambos mundos sin confundirlos. No se trata de decir que la ISO 27001 es protección de datos, sino de explicar correctamente cómo una buena gestión de la seguridad de la información refuerza el cumplimiento normativo y aporta valor real al negocio.
Un enfoque profesional permite adaptar ambos marcos a la realidad de cada organización, evitando soluciones genéricas y asegurando que la protección de datos y la seguridad de la información trabajen de forma coordinada.





